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La SENACYT y la Ciudad del Saber realizan el Café Científico ‘Avances de investigación científica sobre el SARS-CoV-2 en Panamá’

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Panamá, mayo de 2020. La Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SENACYT), en conjunto con la Fundación Ciudad del Saber, realizaron el primer café científico virtual con el tema “Avances de investigación científica sobre el SARS-CoV-2 en Panamá”.

Los expositores, ambos del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud (ICGES), fueron la Dra. Sandra López Vergès, investigadora de salud senior y jefa encargada del Departamento de virología, y el Dr. Alexander Martínez Caballero, jefe del Departamento de Genómica.

Los científicos explicaron las características del SARS-CoV-2, un virus emergente de fácil transmisión que causa la enfermedad conocida como COVID-19. También dieron detalles sobre el manejo de la pandemia en Panamá, el trabajo de diagnóstico y vigilancia epidemiológica y cómo los análisis genéticos permiten conocer los distintos linajes del virus que circulan en Panamá y las posibles cadenas de transmisión. También mencionaron los estudios inmunológicos.

“En COVID-19, el patógeno es igual de importante que la respuesta inmune. Algunos síntomas dependen directamente del virus, pero otros varían según el tipo de respuesta inmune que tenga el paciente contra la infección”, dijo la Dra. López Vergès.

Para los investigadores, es importante secuenciar el virus para estudiarlo a nivel molecular y genético.

El Dr. Martínez explicó que, inicialmente, se evaluaron alrededor de 120 muestras de las primeras tres semanas desde que se detectó el virus en Panamá. Se catalogaron los pacientes, dependiendo de cómo se habían expuesto (si habían viajado o estado en contacto con alguien que viajó, etc.) y por tipo de riesgo (si era médico, funcionario de salud, policía, familiar de alguien positivo) y se analizaron historiales de lugares con SARS-CoV-2. Los científicos obtuvieron 110 genomas completos.

La secuenciación del material genético del virus aporta información independiente sobre los orígenes de las epidemias.

“Muchas veces, en estudios epidemiológicos clásicos, la información depende de lo que el paciente diga, pero cuando se analiza el mismo genoma del virus que lo infectó, se obtiene información adicional”, detalló el Dr. Martínez.

Si se puede localizar la fuente de infección, o sea, el paciente uno, y se secuencia el genoma del virus en ese paciente y se compara con el hallado en otro paciente, si el virus es muy similar o idéntico, se puede establecer una conexión en la transmisión, además de la dinámica de infecciones pasadas y la adaptación del virus, es decir, las mutaciones que pueda tener en una población específica, que facilitan su transmisión en esa población.

A nivel internacional, el SARS-CoV-2 pasa por una especiación a medida que va llegando a distintos lugares, surgiendo así nuevos linajes o cepas del virus.

El. Dr. Martínez explicó que el linaje A salió principalmente de Hubei (China) a través de trabajadores. Este linaje fue uno de los principales en el brote de Washington (Estados Unidos) y un sublinaje A2, en el norte de España.

El linaje B también viene de Hubei y el sublinaje B1 es predominante en el norte de Italia. 

“A medida que el virus llegó a esos países fue adquiriendo mutaciones que se fijaron en la población local y por eso podemos separar los linajes donde estaba circulando el virus”, añadió el investigador.

En el caso de Panamá, en las primeras semanas de la pandemia se habían encontrado 8 linajes del SARS-CoV-2, asociados a personas que vinieron del extranjero, y un linaje más chico (A2PAN) formado solo por muestras de Panamá y que se diferencia del A2, lo que indica que el virus llegó a Panamá y adquirió mutaciones que se fijaron en la población local.

Aunque hay algunas mutaciones en el virus que permiten darle trazabilidad, este virus está cambiando bastante lento, añadió el Dr. Martínez. “Incluso, hay algunos estudios que indican que, del virus del murciélago donde, en teoría, se origina, al virus intermediario y al virus humano, pudieron pasar de 20 a 30 años”.

Los investigadores del ICGES hicieron análisis filogenéticos y, utilizando un software especializado, determinaron que el “paciente cero” ya estaba en Panamá, posiblemente, en febrero.

“En Panamá, prácticamente todas las importaciones del virus sucedieron a la vez. En la misma semana comenzaron a llegar los virus. Si buscamos en las fechas, corresponde a la semana luego de carnavales, eso significa que, posiblemente, estos virus importados llegaron con aquellos viajeros que pudieron pasar su fiesta de carnaval en el extranjero, en lugares donde había infección activa del nuevo coronavirus y lo trajeron a Panamá cuando llegaron”, detalló el Dr. Martínez.

En marzo de este año, la SENACYT lanzó una convocatoria de respuesta rápida al COVID-19 y algunos proyectos presentados por científicos del ICGES fueron seleccionados.  La Dra. López Vergès comentó que en uno de estos proyectos van a apoyar a países de Centroamérica en la secuenciación de los genomas de virus que están circulando en esos países.  

En el ICGES también trabajan en el desarrollo de pruebas de neutralización, para conocer si los anticuerpos producidos por pacientes que tuvieron COVID-19 inhiben o neutralizan al virus. El instituto también participa en el proyecto internacional “Solidaridad”, en el cual se buscan tratamientos para COVID-19.

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